El collage es fácil. El recorrido no.
Se nota cuando un tatuador no se especializa realmente en el estilo japonés. Hay trucos y secretos en los cortes del diseño, en cómo interactúa el fondo con la figura y en cómo los acompañamientos llevan el ojo del observador.
Cuando eso falta, las mangas o espaldas parecen una suma de imágenes. El horimono necesita recorrido: el ojo debe poder entrar, moverse, descansar y volver a la figura principal. Si el ojo se pierde, el diseño también.
