Primero: si no es japonés, no lo hago
Cuando alguien me escribe, lo primero que explico es a qué me dedico exclusivamente. No hago todos los estilos. No porque no pueda agarrar una máquina y resolver otra cosa, sino porque elegí estudiar un lenguaje hasta el fondo.
Pregunto el nombre, qué quiere tatuarse y cuento cómo trabajo: sesiones de tres horas, estudio privado en Olivos, primer encuentro sin compromiso y un proceso de diseño propio.
